Miguel Canto Solís, el rey indiscutido de los pesos moscas del boxeo, en la década setentera, disputó hoy su último combate. Y perdió ante un rival todavía invencible: la muerte… pero se fue luchando, con la técnica que siempre lo caracterizó y tirando sus letales combinaciones derecha-izquierda.
Y, coincidencia o no, pero a las 7:05 de la mañana, el fraccionamiento Jardines de Miraflores, ubicado en la segunda zona habitacional de la capital yucateca, y donde él radicaba años atrás, se quedó sin energía eléctrica. En ese horario, daba su último suspiro el gran Miguel.
Pero no sólo se trató de un gran boxeador, hablamos del deportista más grande que ha surgido en Yucatán. Canto Solís, conocido también como El Maestro, falleció la mañana de este jueves, e su casa, confirmaron sus familiares. Tenía 78 años de edad y padecía una enfermedad crónico-degenerativa.
De acuerdo con recopilaciones de expertos locales del boxeo, Canto Solís fue el primer campeón mundial yucateco. Se coronó el 8 de enero de 1975 al vencer en Sendai, Japón, a Shogi Oguma, en combate por el título de peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Su gran mentor fue Jesús Cholaín Rivero (también ya fallecido), quien también entrenó a otros monarcas, como Oscar de la Hoya, y se desligó de su ilustre pupilo cuando le pidió que se retirase del boxeo y Miguel no le hizo caso.
Miguel nació el 30 de enero de 1948 en Mérida, inició su carrera profesional el 5 de febrero de 1969. Se convirtió, según una publicación difundida en redes sociales, en uno de esos casos excepcionales en el boxeo como Alexis Argüello, Henry Armstrong, Bernard Hopkins, Víctor Luvi Callejas y Wilfredo Vázquez, en los que un boxeador pierde su primera pelea y luego se corona monarca universal.
En su debut, a finales de los años sesenta, el estilista yucateco, con récord final de 61 victorias -15 antes del límite- nueve derrotas y cuatro empates, perdió ante Raúl Hernández por nócaut en el tercer asalto, en combate celebrado en Mérida.
No obstante, sólo fue una caída. Miguelito, famoso por radicar muchos años en la colonia Industrial, de Mérida, fue un gran monarca. Durante sus cuatro años en el trono realizó 14 defensas exitosas, hasta que fue destronado por el surcoreano Chan Hee Park, en marzo de 1979 en Seúl, Corea del Sur.
Se retiró luego de perder por nócaut en nueve asaltos ante Rodolfo Colorina Ortega, el 24 de julio de 1982 en el Parque Carta Clara de Mérida, donde sostuvo estupendos combates. Los más recordados ante el dominicano Ignacio Espinal, quien declaró que el “el único que puede derrotar a Miguel Canto es otro Miguel Canto”, el chileno Martín Vargas y, por supuesto, el venezolano Betulio González.
Canto Solís también fue honrado en el Salón de la Fama del Boxeo Mundial, en Canastota, Nueva York.
Después de retirado, Miguel Canto se convirtió en entrenador de boxeo, aunque no tuvo la suerte de preparar o tener bajo su feudo a un campeón, siquiera nacional. Pero siguió intentándolo hasta que las condiciones físicas y económicas lo hicieron declinar.
Después tuvo trabajos en institutos deportivos de gobiernos estatales, pero sólo se trataba de cargos menores que le ofrecían mandatarios en turno y casi siempre sin planes y proyectos deportivos a mediano o largo plazo. No obstante, el actual gobernante, el morenista Joaquín Díaz Mena, lo visitó en su domicilio, a principios de 2025, y le restituyó un apoyo económico que le fue retirado en el sexenio del panista Mauricio Vila (2018-2024). Política, pues…
Después de varios años de soportar su enfermedad como los grandes guerreros del cuadrilátero, este día perdió su última batalla. Descanse en paz el gran monarca universal de los pesos pequeños.