Los Las Vegas Raiders continúan sumidos en una profunda inestabilidad deportiva. Este lunes, la franquicia anunció el despido de Pete Carroll, quien apenas duró una temporada como entrenador en jefe, convirtiendo a la organización en un equipo que afrontará su tercer año consecutivo con un nuevo coach al frente.
La salida de Carroll se da tras una campaña para el olvido. El veterano entrenador, de 74 años, llegó a Las Vegas con expectativas elevadas y con el discurso de estar acostumbrado a temporadas de doble dígito en victorias. Sin embargo, la realidad fue muy distinta: los Raiders terminaron con un récord de 3-14, incluyendo una dolorosa racha de 10 derrotas consecutivas, antes de cerrar la campaña con un sorpresivo triunfo 14-12 sobre Kansas City.
UN PROYECTO SIN RUMBO CLARO EN LAS VEGAS
Ahora, la gran incógnita es el camino que tomará la franquicia bajo la dirección del propietario Mark Davis, el socio minoritario Tom Brady y el gerente general John Spytek. En un comunicado oficial, Davis explicó que Spytek trabajará de la mano con Brady para elegir al próximo entrenador.
“Juntos guiarán las decisiones deportivas con un enfoque compartido en liderazgo, cultura y alineación con la visión a largo plazo del equipo”, señaló Davis, dejando claro que buscan algo más que resultados inmediatos.
Entre las opciones que analiza el club está la contratación de un entrenador con perfil ofensivo, especialmente si los Raiders utilizan la primera selección global del Draft para elegir a un quarterback joven, como el ganador del Trofeo Heisman, Fernando Mendoza, o al prospecto Dante Moore.
Este modelo ha dado resultados recientes en la NFL. Equipos como Chicago, con Ben Johnson y Caleb Williams, o Jacksonville, con Liam Coen y Trevor Lawrence, lograron pasar de temporadas perdedoras a clasificar a los playoffs en un solo año.