México firmó una de las noches más contundentes de su historia en el Clásico Mundial de Beisbol. Con una ofensiva imparable y el respaldo de 36 mil 380 aficionados en Daikin Park, la novena tricolor aplastó 16-0 a Brasil para conseguir la primera blanqueada del representativo nacional en este torneo.
La victoria dejó además otro dato importante: apenas es la segunda ocasión que México gana por nocaut en la historia del Clásico Mundial, torneo que disputa su sexta edición. Fue una actuación redonda, con 16 imparables a la ofensiva, mientras el pitcheo mexicano limitó a Brasil a apenas tres hits.
El batazo que terminó el juego lo conectó Julián Ornelas. En la parte baja del sexto inning, el mexicano disparó un jonrón de dos carreras hacia el jardín derecho, el contacto que dejó el marcador 16-0 y activó la regla de nocaut, que termina el encuentro cuando un equipo tiene ventaja de 15 carreras después de cinco episodios.
Pero la fiesta ofensiva mexicana había comenzado desde muy temprano.
Jonathan Aranda abrió el marcador en el primer inning con un sencillo productor que puso adelante a México. Un turno después, Alejandro Kirk conectó un doblete que permitió que Aranda recorriera las bases a toda velocidad. El sonorense dobló por tercera con tanta fuerza que su casco salió volando, antes de deslizarse en el plato y marcar con énfasis la señal de “safe”, provocando la ovación de la afición.
El batazo más poderoso de la noche llegó en el cuarto episodio. Kirk, de regreso para disputar su segundo Clásico Mundial, conectó un jonrón de tres carreras hacia el profundo jardín izquierdo-central, ampliando la ventaja mexicana a doble dígito y encendiendo todavía más el ambiente en el estadio.